Nos encontramos aquí en los altos y al parecer inabordables riscos de un supuesto monte, el Monte Improbable. Sus cimas representan, para Richard Dawkins, la
combinación de perfección e improbabilidad que cualquiera puede
encontrar en los seres vivos. Desde la conjunción de fuerza y
sensibilidad de la trompa de un elefante hasta el camuflaje vital de una
hormiga escarabajo, el mundo viviente está poblado de criaturas que
parecen milagrosamente «diseñadas» para la vida que llevan, criaturas
todas ellas que parecen haber alcanzado su punto óptimo, la cúspide
imposible.
Gracias a Dawkins
comprobamos que estos complejos y brillantes rasgos no se han conseguido
por casualidad -lo que equivaldría a escalar con un simple salto la
cara escarpada, cortada a pico, de la montaña-, sino por una evolución
acumulativa y gradual -que representa la pausada y larga senda que
asciende a la cumbre-, infinitamente lenta para los parámetros de la
historia humana. Para ello, Dawkins conduce al lector a
través de los espectaculares paisajes montañosos del mundo natural y
nos invita a visitar, por ejemplo, el fascinante mundo de las telas de
araña o a contemplar los higos como si fueran un jardín para una
concurridísima colonia de insectos.
Ya en en sus libros anteriores, Richard Dawkins ha revelado la gloriosa variedad y la unidad que subyace en la vida sobre la Tierra. En Escalando el Monte Improbable
contagia al lector su pasión por la interminable variedad y
adaptabilidad de los genes y sus asombrosas consecuencias, ofreciéndonos
una atractiva y erudita descripción de muy variados fenómenos
biológicos para los que propone explicaciones sencillas |
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