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| Bill Bryson aborda materias tan terriblemente aburridas como geología,
química y física, pero lo hace de forma tal que resultan comprensibles y
amenas. La cuestión es cómo sabemos lo que sabemos. En sus viajes a
través del tiempo y del espacio Bryson se topa con una espléndida
colección de científicos asombrosamente excéntricos, competitivos,
obsesivos e insensatos, como Henry Cavendish, de una timidez tan
deplorable que aunque hizo públicos importantes descubrimientos —entre
ellos el peso de la Tierra—, se abstuvo de comunicar muchos de ellos. En Una breve historia de casi todo, el autor intenta entender qué ocurrió entre la Gran Explosión y el surgimiento de la civilización, cómo pasamos de la nada a lo que ahora somos. |
miércoles, 17 de mayo de 2017
Una breve historia de casi todo-Bill Bryson
Un punto azul palido, una vision del futuro humano en el espacio
Un punto azul palido, una vision del futuro humano en el espacio
Un caso muy especial de falso positivo - Álvaro Cotes Córdoba
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| Un empresario es secuestrado por un grupo guerrillero junto a su empleado. Después de un año en la selva, sus captores deciden dejar libre al empleado, pero se quedan con él, para una posible liberación negociada políticamente. Sin embargo, cuando llevaba dos años en cautiverio e iba a ser liberado, ocurre lo inesperado. Su drama no culmina con una liberación afortunada, sino con un final que demostrará lo mortal que resulta, algunas veces, el regreso a la libertad en Colombia. |
Tratado de ateologia - ONFRAY, Michel
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| Dios no está en absoluto muerto, o si lo estaba, ahora se encuentra en la plenitud de su renacimiento, tanto en Occidente como en Oriente. De aquí la urgencia, según Onfray, de un nuevo ateísmo, argumentado, sólido y militante. De un ateísmo que no se defina sólo en negativo, sino que se presente como una postura nueva y positiva respecto a la vida, la historia y el mundo. |
domingo, 12 de marzo de 2017
Tenian ombligo adan y eva - gardner martin
Tenian ombligo adan y eva - gardner martin
Sombras de Antepasados Olvidados - Carl-Sagan y Ann Druyan
Sombras de Antepasados Olvidados - Carl-Sagan y Ann Druyan
Sin dioses ni patrones - Víctor Muñoz Cortés
Sin dioses ni patrones - Víctor Muñoz Cortés
Simón Bolívar y nuestra Independencia
Simón Bolívar y nuestra Independencia
Secretos del Futuro ArthurC. Clarke
Secretos del Futuro ArthurC. Clarke
Secreto de la inquisicion española - EDUARDO GALVÁN RODRÍGUEZ
Secreto de la inquisicion española - EDUARDO GALVÁN RODRÍGUEZ
sábado, 18 de febrero de 2017
Satán en los suburbios - Bertrand Russell
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Estudiar a Bertrand Russell cuando se estudia lógica es como
estudiar el “Curso de Lingüística General” de Saussure en Lingüística I,
una muralla obligada contra la que casi todos los ilusionados e ilusos
estudiantes de primer año de letras se da de bruces. Sin embargo,
encontrarse leyendo a Bertrand Russell como cuentista es algo
completamente diferente, algo, por decir lo menos, singular. Me sucedió
hace un tiempo cuando rescaté de la biblioteca de mi casa materna un
viejísimo ejemplar de “Satán en los suburbios o aquí se fabrican
horrores” de Bertrand Russell, año de edición 1953.Me di a la tarea,
entonces de leer aquel texto con avidez. Como el buen alumno que se
encuentra con una lección incompleta a media noche. La verdad sea dicha,
leer a Russell nuevamente me agobiaba y agotaba con sólo pensarlo.
Volver al Sir que me había dado tanto padecimiento en su inglés de
Cambridge con su “Principia Matemática” y su “Misticismo y Lógica”
durante dos años completos. Pero, como ya dije, el buen alumno debe
tener disciplina férrea frente a la lección del maestro. Para mí, la
mayor parte del tiempo como estudiante esas imposiciones no eran más que
una forma de matar intelectualmente a mis maestros. El libro estaba
escrito en inglés secular y no en el usual pomposo inglés de Russell.
Eso me sorprendió gratamente. Luego de finalizado el primer cuento
sonreí y me dije a mi mismo: aquí te pillé, Bertrand. Lleno de gozo me
di a la tarea de desmenuzar el libro con esta columna en la cabeza y ya
podía saborear la forma en que me vengaría del viejo Russell (la ironía
siempre tiene más de un revés)Demostrando el axioma que dice que ningún
buen filósofo es un buen escritor –de ficciones, se entiende-.
“Satán
en los suburbios o aquí se fabrican horrores” es un libro de cuentos:
Satán en los suburbios o aquí se fabrican horrores, Las ordalías corsas
de la señorita X, El infrarrojoscopio, Los guardianes del Parnaso y El
beneficio de la Clerecía. El libro fue editado en 1953 cuando Russell,
como el mismo lo declara en el prólogo, ya contaba con ochenta años. La
empresa narrativa de Russell es básica a primera vista. Cuentos
entretenidos, a la manera en que los ingleses son entretenidos. Sin
mayores pretensiones aparentes. La forma narrativa de cada texto podría
clasificarse, según los tratados de narratología vigentes, como
“narración lineal de composición 3”. Es decir, en cristiano, una
historia contada en primera o tercera persona, ad ovo, con esquema de
narración aristotélico y desenlace sorprendente. Más cercano al esquema
estructural de una leyenda o una parábola que al esquema peregrino del
cuento fantástico, tan usado por estos lados, que popularizó Todorov. En
general, sus personajes son mecánicos y fríos, los diálogos carecen de
ritmo y pulso, la sugerencia entre sema, tema y rema queda relegada a
tercer o cuarto plano. Las historias, amoldadas según bloques
anecdóticos completamente discernibles, son como un edificio sin
estucar. Russell es un pésimo escritor de ficciones, como todos los que
alguna vez han pensado que leyendo a Hegel van a ser buenos narradores
(sobre este tópico pueden consultar “Pregúntale al polvo” de Fante).
Pero ahí no acaba el asunto. Me ha tocado leer legos que postulan el
matrimonio feliz entre Literatura y Filosofía. Uno de mis mejores
amigos, profesor de filosofía de la PUC, siempre responde a esta
afirmación diciendo que no es posible meter en la misma cama a un lobo y
a una oveja. Nunca me ha aclarado cuál es el lobo y cuál la oveja en su
analogía. Con este supuesto podría haber desechado con presteza el
libro de Russell y darme por vengado cuanto desde mi especificidad del
conocimiento su texto no estaba a la altura del mito. Pero he ahí donde
ataca la maestría del que sabe. Mientras la mayor parte de
filósofos-escritores-filósofos tratan de sorprender mediante despliegues
de manejo intelectual-conceptual-antropológico que no llegan a generar
más que un par de bostezos en la audiencia, Russell pone el ojo debajo
de esa aparente inocencia tópica, “Satán en los suburbios o aquí se
fabrican horrores” es un largo y extenso tratado sobre la culpa. Desde
el masoquismo de la culpa y la conciencia occidental del pecado y el
mal, hasta la propaganda, la publicidad y el fin del mundo. Russell va
descascarando, como buen padre de la lógica moderna, el problema de la
culpa. Aunque el formato y la técnica literaria parezcan dar a Russell
un aire de pollo en corral ajeno, puesto que no es lo mismo escribir
sobre análisis lógico de la falacia naturalista o las implicancias
ético-filosóficas de las relaciones prematrimoniales, que escribir
cuentos y tratar de sobrepasar la barrera de la obviedad con ellos.
Bertrand Russell crea en este texto un excelente ejercicio parabólico y a
la vez corrobora que filosofía y literatura corren por aguas distintas.
Principalmente porque, ontológica y epistemológicamente, narradores y
filósofos se miran con el mismo recelo que dos asesinos con perversiones
muy símiles pero con métodos de exterminio completamente distintos e
inconfesables.
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Romper el hechizo - Daniel C. Dennett
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| Con frecuencia encontramos a seres humanos que dejan de lado sus intereses personales, su salud, sus oportunidades de tener hijos, y dedican sus vidas enteras a fomentar los intereses de una "idea". Nuestra capacidad para dedicar nuestras vidas a algo que consideramos más importante que nuestro propio bienestar personal es una de las cosas que nos diferencian del resto de los animales. Ya que, si bien tenemos incorporado el deseo de reproducirnos y de hacer casi cualquier cosa que sea necesaria para conseguirlo, también tenemos credos y la capacidad de trascender nuestros imperativos genéticos. Si bien esto nos hace diferentes, en sí mismo no es más que un hecho biológico, visible para la ciencia natural, y que requiere de una explicación desde la ciencia natural. ¿Cómo fue posible que los individuos de una sola especie, el 'Homo sapiens', llegaran a poseer tan extraordinaria perspectiva sobre sus propias vidas? ¿Cuáles son los ancestros de las ideas domesticadas que proliferan hoy? ¿Dónde se originaron y por qué? "Las grandes ideas de la religión -sostiene Daniel Dennett en esta obra- han mantenido a los seres humanos cautivados durante miles de años. Si queremos entender la naturaleza de la religión hoy como un fenómeno natural, debemos atender no sólo a lo que ella es actualmente, sino a lo que solía ser." Al analizar la religión como un fenómeno natural, resultado de los imperativos de la evolución, el autor provee una nueva perspectiva desde la cual considerar qué es hoy la religión y por qué significa tanto para tantas personas. "Entonces -señala Dennett- lograremos ver mejor hacia dónde podría estar dirigiéndose la religión en un futuro cercano, nuestro futuro en este planeta. No puedo pensar en investigar ningún tema más importante que éste." |
Relato de un Náufrago - Gabriel García Márquez
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| El 28 de febrero de 1955 cunde la noticia de que una tormenta en el
mar Caribe ha hecho naufragar al destructor Caldas, de la marina de
guerra de Colombia. La búsqueda de los náufragos se inicia de inmediato,
pero al cabo de pocos días de esfuerzos inútiles los marineros
perdidos son declarados oficialmente muertos. Sin embargo, una semana después aparece uno de ellos. Es Luis Alejandro Velasco, que ha permanecido diez días, sin comer ni beber, en una balsa a la deriva. El renombre inmediato rodea al náufrago, un muchacho robusto, de veinte años, "con más cara de trompetista que de héroe de la patria". El sobreviviente acude un día a la sala de redacción de El Espectador de Colombia. Propone a un joven periodista narrar la verdadera historia del naufragio, sin las deformaciones del oficialismo ni los manoseos de la propaganda. El joven periodista se llama Gabriel García Márquez. "En veinte sesiones de seis horas diarias -dice el futuro autor de Cien años de soledad- logramos reconstruir el relato compacto y verídico de sus diez días de mar. Era tan minucioso y apasionante que mi único problema literario sería conseguir que el lector lo creyera." La historia se publica en catorce días consecutivos. El éxito es fulminante. A lo largo del diálogo salen a la luz muchas verdades, y el relato de aventuras se convierte en denuncia política que agita al país, cuesta la gloria y la carrera al náufrago y condena al exilio al entonces joven periodista... |
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